Todo
inició la noche en que fui invitado a una celebración de despedida de soltero.
Cuando salí de la celebración, me encontré con una mujer muy hermosa. Desde el
momento en que la vi, quedé impactado.
Meses
después, empezamos a salir y a compartir muchas cosas. Un día decidimos irnos a
vivir juntos. Su nombre era Lucía. Ella tenía algo ciertamente curioso. Todos
los días en la mañana, dejaba una rosa blanca sobre la cama. La primera vez que
vi la rosa, decidí que ya era hora de llegar a la intimidad.
Durante
toda una semana encontré rosas blancas sobre mi cama. Una mañana al levantarme,
noté que Lucía no estaba. Revisé el armario y ni siquiera su ropa estaba allí.
En
la cama había otra rosa, pero estaba marchita, y junto a ella, una carta que
decía: "Bienvenido al club del Sida"
JUAN DAVID HERNÁNDEZ


