Natalie era una chica común y corriente. Solía pasar
largo tiempo en los jardines y en las zonas verdes de la ciudad. A veces se
entretenía con los cadáveres de animales pequeños. Pero no sabía que una bestia
aguardaba dentro de ella.
Un día sus padres
llevaron a Natalie de campamento. A ella le emocionó muchísimo. Sería una buena
oportunidad para hacer lo que más le gustaba. Al llegar la noche, se percató de
que había pasado horas mirando a la luna llena. Creyó dormir, pero cuando
despertó se encontró sola en el bosque, con sus vestidos rasgados y sus manos
ensangrentadas. En el campamento encontró los cuerpos de sus padres con la piel
desgarrada.
JUAN DAVID HERNÁNDEZ
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