lunes, 26 de mayo de 2014

La calle

Oscura y sin amores es ella. Mujer agresiva, profunda en soledad y con muchos esclavos. Siendo soltera tiene muchos enamorados fieles. Ella enseña a jóvenes y adultos a llevar la mala vida. No se conduele del daño que le puede hacer a una persona. Ella ha matado a muchos y no se compadece. Acobija a muchos en los andenes y los droga para acostarlos en un sueño eterno. Ha recogido mucha sangre inocente. Y sigue siendo agresiva. Laberinto sin salida. Perdición en el infierno, obscura. Siempre va a estar ahí presente.


Cae la noche y no tengo dinero para chutarme, y mucho menos para la comida. Abro la puerta y doy tres pasos hacia afuera. Ahí estaba mi fiel enemiga, y mi cómplice inmortal, dispuesta a ayudarme, esperando algo a cambio. Quiere otra vida humana, y muy joven, porque la mía ya ha burlado sus ataduras y trampas. No está dispuesta a retenerme y no le importa mucho mi amistad.
JUAN CAMILO CUERO VARGAS

Natalie

Natalie era una chica común y corriente. Solía pasar largo tiempo en los jardines y en las zonas verdes de la ciudad. A veces se entretenía con los cadáveres de animales pequeños. Pero no sabía que una bestia aguardaba dentro de ella.

Un  día sus padres llevaron a Natalie de campamento. A ella le emocionó muchísimo. Sería una buena oportunidad para hacer lo que más le gustaba. Al llegar la noche, se percató de que había pasado horas mirando a la luna llena. Creyó dormir, pero cuando despertó se encontró sola en el bosque, con sus vestidos rasgados y sus manos ensangrentadas. En el campamento encontró los cuerpos de sus padres con la piel desgarrada.
JUAN DAVID HERNÁNDEZ