lunes, 25 de agosto de 2014

Una mujer fatal

Todo inició la noche en que fui invitado a una celebración de despedida de soltero. Cuando salí de la celebración, me encontré con una mujer muy hermosa. Desde el momento en que la vi, quedé impactado.

Meses después, empezamos a salir y a compartir muchas cosas. Un día decidimos irnos a vivir juntos. Su nombre era Lucía. Ella tenía algo ciertamente curioso. Todos los días en la mañana, dejaba una rosa blanca sobre la cama. La primera vez que vi la rosa, decidí que ya era hora de llegar a la intimidad. 

Durante toda una semana encontré rosas blancas sobre mi cama. Una mañana al levantarme, noté que Lucía no estaba. Revisé el armario y ni siquiera su ropa estaba allí.


En la cama había otra rosa, pero estaba marchita, y junto a ella, una carta que decía: "Bienvenido al club del Sida"

JUAN DAVID HERNÁNDEZ