lunes, 24 de marzo de 2014

Día sin fin

Mi día no podía estar mejor. Sí, es que mi amiga de graduación por fin me aceptó una ida a cine.

Ya se acercaban las tres de la tarde pero ella no estaba lista. Decidí tomar un café, a ver si por lo menos me podía sostener. Salimos a coger el masivo. No pensé que mi vida fuera a cambiar en ese bus.

Nos subimos, y no lo pude evitar. Ella estaba allí, mi ex. Una mujer que siempre me había impactado. Yo trataba de conquistar a mi amiga, pero la presencia de mi ex novia me impedía articular las palabras. Después de un recorrido en silencio, cuando faltaban dos estaciones, yo seguía paralizado. Y justo cuando me quedé como un estúpido, parado sin hacer nada, mi amiga me lanzó un beso y yo la esquivé. Todo porque ella, la otra, me observaba.

En la siguiente parada se subió el novio de mi ex, así que perdía mi tiempo. Mientras que mi amiga sólo quería algo conmigo, pero como yo no pude decirle nada y mucho menos besarla, decidió irse para no verme jamás. Lo más impactante es que mi ex novia ya está muerta. Mi amiga, por otro lado, pudo estar conmigo una noche que no he olvidado. Pero todavía sigo metido en ese cuento. A veces creo que ella también está muerta.
CÉSAR VIVAS

sábado, 22 de marzo de 2014

Cuento de Juan David Hernández

NATALIE
Natalie era una chica común y corriente. Solía pasar largo tiempo en los jardines y en las zonas verdes de la ciudad. A veces se entretenía con los cadáveres de animales pequeños. Pero no sabía que una bestia aguardaba dentro de ella.
Un  día sus padres llevaron a Natalie de campamento. A ella le emocionó muchísimo. Sería una buena oportunidad para hacer lo que  a ella le gustaba. Al llegar la noche, se percató de que había pasado horas mirando a la luna llena. Creyó dormir, pero cuando despertó se encontró sola en el bosque con sus vestidos rasgados y sus manos ensangrentadas.
En el campamento, encontró los cuerpos de sus padres con la piel desgarrada.